Cómo cuidar la piel durante el embarazo

El embarazo trae consigo diferentes síntomas desde físicos hasta emocionales; son pequeños detalles que se pueden evitar y si bien pueden no resultar tan agradables, son un detallito más del proceso de ser mamá.

Los dos problemas más comunes asociados con el cuidado de la piel durante los meses de gestación son la aparición de acné en distintos grados durante el embarazo, y el sobre-estiramiento de la piel que trae como consecuencia las estrías.  Ambos resultan molestos, existen algunos métodos para lidiar con ellos y mantenerlos controlados:

El acné se produce por el incremento de hormonas que conlleva el embarazo. Debido a que durante los primeros meses de gestación es importante evitar utilizar medicamentos y sustancias químicas que puedan afectar al feto.  Existen alternativas naturales que protegen al bebé y ayudan a mejorar la aparición del brote tales como la miel. Este es un producto natural seguro y efectivo, que, gracias a sus propiedades antibacterianas, ayuda a limpiar los poros. Aplicar una mascarilla de miel por 15 minutos cada cierto día ayudará a mantener la situación del acné controlada y a tu piel radiante. Otro producto natural altamente efectivo, pero no tan conocido, es el bicarbonato de sodio. Disolver el bicarbonato de sodio en unas pocas gotas de agua hasta crear una pasta, se aplica en el área afectada dejándola actuar de 10 a 15 minutos y luego retirar con abundante agua. Esto puede realizarse tres veces por semana,

Otra manera de combatir el acné es aprovechar los rayos UV del sol. Recibir un poco de este todos los días, contribuye a la eliminación de las bacterias que producen el acné.

Por otro lado, las estrías aparecen por los cambios que sufre nuestro cuerpo al subir de peso.  Una alimentación adecuada evitará un aumento mayor y contribuirá positivamente a la disminución de estrías. Una dieta basada en frutas, verduras y abundante agua, ayudará a mantener el cuerpo hidratado, y esto, sumado al consumo de proteínas 3 a 4 veces por semana, ayudará a la producción de fibra muscular que evitará la flacidez post-parto. Las cremas hidratantes y los masajes de drenaje linfático manual también ayudan, ya que mantiene la circulación, produciendo un efecto sedante sobre el sistema nervioso y los músculos.

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