Emociones: Nos ayudan a crecer

Emociones: Nos ayudan a crecer

Emociones: Nos ayudan a crecer. La oferta de productos estéticos para el cuidado del cuerpo y de los estados de ánimo es numerosísima, e incluye casi todo tipo de técnicas y materias primas tan diversas como sorprendentes: lodo, sal, algas, piedras, agua, plumas, chocolate, cristales, frutas, café, imanes, púas de cactus… Según cifras del Global Wellness Institute, se trata de un negocio multimillonario que, al año, suma 3.7 trillones de dólares en todo el mundo, una cifra inimaginable. Y, sin embargo, a pesar de tantos tratamientos, de tantas fórmulas contra el desánimo corporal y espiritual, el estrés y la tristeza siguen creciendo como una pandemia. ¿Por qué los tratamientos que debería curarnos, o al menos aliviarnos, sólo parece funcionar de un modo escaso, puntual y pasajero? La respuesta corta y categórica, que además todos conocemos, es que sentimientos adversos como el dolor, la frustración, el enojo o la tristeza son consustanciales de la vida, del mismo modo que el sol o la lluvia lo son del clima. En los días que corren pareciera que pretendiéramos vivir en una perpetua felicidad. Y semejante pretensión es imposible. La impotencia, la muerte, las enfermedades, los fracasos, hacen parte del menú de la vida. Y podemos estar seguros de que, tarde o temprano, iremos viviendo esas experiencias. Así que, de lo que se trata, no es de perpetuar la felicidad sino, más importante que eso, una mayor compresión nuestra experiencia vital. ¿Y para qué? Para que mis expectativas, lo mismo que mis esfuerzos y eventuales frustraciones, no me comprometan ni expongan de un modo exacerbado, angustioso, inmanejable. Una visión más serena de la vida, más reposada e incluso más realista, nos facilita la comprensión de las adversidades y nos evita episodios de angustia. No se trata de pretenderse indiferente. La negación también puede ser perjudicial y enfermarnos. Quizá de lo que se trata sea de encontrar un punto de equilibrio, un lugar emocional en el que, aunque ciertos episodios de la vida nos vulneren, no nos destruyan. De manera que, cuando vayamos a un Spa y nos sumerjamos en una bañera de chocolate, por ejemplo, no lo hagamos pretendiendo olvidarnos de algo sino, mejor y más significativo, de dilucidarlo.

Te invitamos a seguir explorando nuestro blog, te aseguramos que no te vas a arrepentir

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